Días de fiesta en México: Tres meses
de Navidad
POR Ana Figueroa
En México, la temporada navideña se extiende de diciembre a febrero.
Las tradiciones son especialmente intensas en Guadalajara, Oaxaca y
Ciudad de México.
En época de Navidad, Guadalajara y sus pintorescos pueblos vecinos
forman un perfecto telón de fondo para una de las tradiciones más perdurables
de las fiestas, las posadas. Realizadas del 16 al 24 de diciembre,
las posadas conmemoran la búsqueda de alojamiento de María y José en
Belén. Por la noche, niños disfrazados de María y José encabezan un
desfile de otros niños disfrazados de pastores, ángeles y los reyes
magos. Pasan de una casa a la otra pidiendo alojamiento. Detrás, un
grupo de fieles lleva velas y faroles encendidos y entona canciones
tradicionales. Luego de que el grupo es rechazado en cada 'posada',
llegan a una casa ya prevista, cuyos ocupantes los invitan a pasar
para celebrar una fiesta. Les ofrecen buñuelos y ponche, una bebida
caliente a base de frutas y los niños se abalanzan hacia las golosinas
de una piñata. En la Nochebuena, la última de las posadas es, típicamente,
la más alegre. Los invitados asisten a una misa de medianoche, luego
se reúnen para un agasajo, que por lo general incluye tamales, bacalao,
y pavo o cerdo asado.
Durante las festividades, las escenas navideñas,
o nacimientos, son un adorno obligado de todas las casas mexicanas.
Las familias muestran
orgullosas su colección de reliquias familiares, compuestas de figuras
de madera, arcilla o metal. ¡Algunas exhibiciones ocupan hasta una
habitación completa! Muchas de las preciadas figuras son hechas en
Tlaquepaque, un suburbio de Guadalajara. Conocido mundialmente por
su artesanía de barro, Tlaquepaque hace de anfitrión de una competencia
anual de escenas navideñas cada diciembre. En la víspera de Navidad,
los pobladores de Ajijic, localizado 30 millas al sudeste de Guadalajara,
en el lago Chapala, realizan una representación en vivo del nacimiento.
| En la Noche de los rábanos miles
de personas se aglomeran para apreciar esta competencia y exhibición
de escenas navideñas y otras esculturas, talladas en gigantescos
rábanos cultivados en la zona |
Oaxaca es otra ciudad
que se anima con celebraciones durante las fiestas. En El Zócalo de su ciudad, los oaxacanos hacen
representaciones bíblicas de pastores, llamadas pastorelas y procesiones
de carros alegóricos, conocidos como calendas. El once de diciembre
los padres acostumbran llevar a sus niños pequeños a las escaleras
de la cercana Catedral Metropolitana de Oaxaca para ser bendecidos.
La más famosa y extravagante tradición de Oaxaca es la Noche de los
rábanos, que tiene lugar el 23 de diciembre. Miles de personas se aglomeran
para apreciar esta competencia y exhibición de escenas navideñas y
otras esculturas, talladas en gigantescos rábanos cultivados en la
zona.
En diciembre, Nuestra Señora de Guadalupe es venerada durante nueve
días, desde el tres hasta el doce, que es el día de su festividad.
Durante este periodo, miles de peregrinos se agolpan en la plaza, muchos
de ellos caminando de rodillas. Otros se congregan para cantar, bailar
y celebrar en honor de la Patrona de México.
Durante estas fiestas, las embarcaciones
en el canal de Xochimilco están adornadas con luces y otras decoraciones
alegres.
En la víspera de Año nuevo, hay que asegurarse de no dejar de asistir
a El Zócalo, donde se congregan multitudes para ver fuegos artificiales,
cantar, bailar y celebrar hasta bien entrada la mañana siguiente. Cuando
el reloj marca las doce de la noche, es costumbre comer doce uvas para
augurar buena suerte durante los doce meses del nuevo año.
Luego del día de Año nuevo, los niños mexicanos
esperan con ansia el seis de enero, fiesta de la Epifanía, para recibir
sus regalos. Ese día se come la Rosca de reyes, que es un bizcocho
especial en forma de anillo. Dentro del bizcocho está escondida la
figura pequeña de un bebé. Aquel al que le toque la porción con la
figura del bebé deberá organizar la siguiente fiesta, que se realiza
el dos de febrero. Conocida como la Candelaria, esta festividad
conmemora el día en que María y José presentaron, por primera vez,
al Niño Jesús en el templo. Es de ese modo que termina la época de
Navidad en México, con calor humano y júbilo.
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