A primera vista, la misión parecía fácil: conformar un equipo de fantasía con jugadores activos hispanos de las Grandes Ligas.
Pero, debido al incremento nunca antes visto del número de peloteros hispanos en los últimos años, el proceso de selección del mejor jugador para cada posición significa tener que elegir entre varios jugadores estelares.
¿Se inclina usted por los jugadores de buen promedio de bateo? En el año 2004, cinco de los nueve peloteros de grandes ligas en esta categoría fueron hispanos. ¿Prefiere que tengan poder? Adrián Beltre, de los Dodgers de Los Ángeles, encabezó la lista de jugadores con mayor número de cuadrangulares mientras que, en la Liga Americana, tres de los cinco mejores bateadores nacieron en América Latina. ¿Y qué decir sobre la producción de carreras? Nadie impulsó más carreras que el campo corto de los Orioles, Miguel Tajada, mientras que en la Liga Americana los mejores cuatro en carreras impulsadas también nacieron en América Latina. ¿Y sobre los lanzadores? Johan Santana, de Minnesota, encabezó la lista en carreras limpias y ponchados, sin mencionar que en esta última categoría de ponchados, cuatro de los mejores cinco lanzadores de la Liga Americana fueron latinos.
Tras finalizar la temporada, cinco de los seis atletas que recibieron la mayor cantidad de votos para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana provenían de América Latina, incluyendo al ganador, Vladimir Guerrero, tercer hispano consecutivo en ganar semejante galardón. La hispanidad también estuvo presente en dos de los tres jugadores que encabezaron la misma lista de candidatos al Jugador MVP, pero de la Liga Nacional, así como tres de los cuatro lanzadores que obtuvieron mayor votación para el Premio Cy Young, incluyendo al ganador Johan Santana.
| En la actualidad, un todos estrellas de jugadores hispanos tendría la misma calidad que cualquier otro equipo que se pudiera conformar |
Ha pasado mucho tiempo desde que el cubano Esteban Bellán hiciera su debut en el béisbol estadounidense, en 1871, con los Troy Haymakers, de la vieja Asociación Nacional que, en aquel entonces, se consideraba como una liga mayor.
Tuvieron que pasar 40 años para que los Rojos de Cincinnati firmaran a los dos próximos jugadores hispanos de grandes ligas: el tercera base, Rafael Almeida, y el jardinero, Armando Marsans. A partir de este instante, casi todas las temporadas presenciaron el debut de nuevos jugadores hispanos y para finales de los años 40, alrededor de 40 hispanos (mayormente cubanos) habían jugado en las ligas mayores. De ellos sólo uno, el lanzador Adolfo Luque, pudo considerarse como una estrella.
Aquella tendencia comenzó a cambiar en los años de la década de 1950 con la llegada de más cubanos, más hispanos de otros países y —después de que Jackie Robinson diera fin a la segregación racial— más negros latinoamericanos. Durante esa década, el mexicano Bobby Ávila ganó el título de bateo, el cubano Orestes “Minnie” Miñoso participó en seis juegos de las estrellas y el puertorriqueño Roberto Clemente hizo su debut en las ligas mayores.
Posteriormente, a principios de la década de 1960, más latinos eran seleccionados con mayor regularidad para el juego de las estrellas: Entre ellos estaban Clemente, el dominicano Juan Marichal y los hermanos Alou; los cubanos Tony Oliva, Tony Pérez, Luis Tiant y Mike Cuellar; y el venezolano Luis Aparicio
La participación latina continuó su incremento en cantidad y calidad durante las décadas que siguieron. En la actualidad, un todos estrellas de jugadores hispanos tendría la misma calidad que cualquier otro equipo que se pudiera conformar.
Haga clic aquí para que vea un equipo todos estrellas de jugadores hispanos. Dicho equipo incluye jugadores de cada una de las naciones latinoamericanas, así como los nacidos en Estados Unidos de padres hispanos. La selección se basó únicamente en los resultados de la temporada 2004, y la afiliación se refiere al equipo al cual perteneció el jugador ese mismo año.