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Foto: Michael Pole/CORBIS 

Hablando de lo incalificable
POR Ana Figueroa

10 señales de advertencia de maltrato a adultos mayores

Maltrato a adultos mayores: Enlaces útiles

Probablemente hemos escuchado el término: “maltrato a personas mayores”, pero damos por hecho que jamás nos sucederá y tampoco a nuestros seres queridos. El término “maltrato” aplica sólo a aquellos casos aberrantes de negligencia que tienen lugar en los hogares para adultos mayores discapacitados y sobre los cuales nos enteramos a través de los titulares. ¿Correcto?

No, incorrecto. El maltrato a personas de edad avanzada es un problema mucho más complejo y de mayor alcance que lo percibido. Aunque ciertamente incluye el descuido institucional en hogares para adultos mayores discapacitados y otras residencias, la mayor parte de los casos son de carácter doméstico, cometidos por familiares cercanos, tales como el cónyuge o un hijo adulto.

Las definiciones de maltrato a adultos mayores y las sanciones que se aplica, son distintas de un estado a otro. Los golpes, atropellos, o empujones, caen dentro de cualquier definición de maltrato, tanto como el contacto sexual inapropiado. Pero también existe el maltrato financiero, por ejemplo, cuando alguien se apodera-sin autorización-de los cheques de pensión del Seguro social de un adulto mayor. Gritar a un adulto mayor puede constituir maltrato verbal o psicológico; dejar de administrar a un adulto mayor sus medicinas recetadas, tanto como no visitarlo para comprobar que se satisfacen sus necesidades básicas, puede definirse como descuido o abandono.

Según estadísticas recientes, el 10.5 por ciento de los casos de maltrato involucra a hispanos

Anualmente, se denuncia más de medio millón de casos de maltrato a adultos mayores y se estima que los casos no denunciados son tres o cuatro veces la cifra anterior. Según estadísticas recientes del Centro nacional sobre maltrato a adultos mayores (National Center on Elder Abuse), el 10.5 por ciento de los casos de maltrato involucra a hispanos y los expertos sostienen que estas cifras están aumentando.

"Hace diez años, yo hubiera dicho que el maltrato a adultos mayores no es un problema en la comunidad hispana. Actualmente, vemos cada vez más casos de todo tipo de maltrato: emocional, sexual, económico y mental. Lo que pensábamos que era contrario a nuestras costumbres está creciendo desmesuradamente", dice la doctora Carmela Lacayo, fundadora y presidente de la Asociación nacional de hispanos adultos mayores (National Association of Hispanic Elderly) y miembro del Consejo hispano de AARP (AARP Hispanic Council).

Una advertencia aún más grave hace el doctor Fernando Torres-Gil, decano de asuntos académicos de la Escuela de políticas públicas y trabajo social de la Universidad de California en Los Ángeles: "cuando se habla de maltrato a adultos mayores en nuestra comunidad, sólo hemos descubierto la punta del problema".

La composición tradicional de las familias hispanas puede ser una ventaja a medias respecto del maltrato a adultos mayores. "Los datos muestran que hay más adultos mayores hispanos que son atendidos por sus familias que los que lo son entre adultos mayores no hispanos. Mientras que es algo magnífico en sí mismo, también puede presentar problemas", sostiene el doctor Alejandro García, profesor de la Escuela de trabajo social de Syracuse University y presidente de la Junta de directores del Consejo nacional hispano sobre envejecimiento (National Hispanic Council on Aging). García explica que "los hispanos se casan más jóvenes, de modo que no es inusual que estemos en los cincuentas y seamos abuelos. Al mismo tiempo, es probable que aún sigamos cuidando de nuestros padres. Con frecuencia, llegamos al límite de nuestra paciencia y, ocasionalmente, nos desfogamos con la persona mayor. En otras ocasiones gritamos porque estamos molestos, o ignoramos al adulto mayor, que también es una forma de maltrato".

Otros expertos atribuyen el incremento del maltrato entre los hispanos a los cambios de la época y al deseo de asimilarse a la cultura del país. Nos dice Torres-Gil, "el maltrato es la manifestación actual de la presión a la que están sometidas las familias hispanas. Según la tradición, los hispanos han venerado a sus mayores. Pero eso está cambiando. Las familias hispanas se sienten forzadas a mantener un cierto nivel de ingresos. Ambos padres trabajan. Estamos empezando a ver que la falta de respeto hacia los mayores y el egoísmo corrompen a nuestra comunidad. Como sucede con el resto de la población, influye sobre nosotros una cultura moderna y orientada a los jóvenes, que es muy materialista. Queremos lo que nuestro vecino tiene y estamos empezando a tener la mentalidad del 'yo primero'. Ésto no es buen presagio para los adultos mayores".

Torres-Gil está especialmente alarmado por el maltrato financiero. Según dice, es un problema que ha aparecido hasta en su propio círculo de personas conocidas. "Se está haciendo muy común volver la mirada hacia los mayores para obtener recursos financieros. En zonas caras, como California, la persona mayor puede ser propietaria de una vivienda que, con el tiempo, ha ganado sustancialmente en valor. Entonces, se convierte en una fuente de tensión, en tanto que los miembros jóvenes de la familia discuten sobre qué va a heredar cada uno. En muchos casos, los adultos mayores colocan su vivienda en un fideicomiso a favor de sus hijos para poder ser beneficiarios de Medicaid. Ésa es una receta desastrosa", sostiene Torres-Gil.

Una preocupación particular es que las barreras culturales y de idioma impiden que los hispanos consigan ayuda cuando sufren maltrato. La mayor parte de los estados tiene una entidad de servicios de protección para adultos, cuyos funcionarios han sido capacitados para brindar servicios sociales, que incluye orientación a profesionales médicos y legales. Sin embargo, los problemas de maltrato en la comunidad hispana no son denunciados en la medida suficiente.

"Los hispanos prefieren su privacidad". Dice García, "No hablamos sobre asuntos personales que pueden provocar vergüenza en la familia. Lo que debemos hacer es reunirnos con nuestros adultos mayores y decirles que está bien que denuncien el maltrato que sufren". El cuidado de relevo, que ofrece un lugar donde llevar a los adultos mayores, a fin de que los que prestan cuidado tengan un respiro, es otra manera de abordar el problema. "Actualmente, hay programas de apoyo para los que prestan cuidado a aquellos con requerimientos especiales, tal como los que sufren el mal de Alzheimer. Necesitamos programas así en la comunidad hispana, pero que consideren nuestros usos y costumbres", agrega García.

Carlos J. Mendoza, abogado y magistrado, sostiene que el sistema legal debe jugar un papel decisivo para combatir el problema del maltrato a adultos mayores. Mendoza es miembro de la junta de directores de AARP, además de vicepresidente para miembros y servicio a los miembros. Mendoza ha trabajado sin descanso y de manera voluntaria, para fortalecer las leyes contra el maltrato en hogares para adultos mayores discapacitados y contra los préstamos deshonestos. "AARP tiene oficinas en todos los estados y estamos trabajando intensamente para educar a las personas. Lo bueno es que ya hay legislación federal en preparación al respecto", declara Mendoza.

El proyecto de norma legal, la Ley de equidad para los adultos mayores (Elder Justice Act), está pendiente en el Comité de finanzas del Senado. Lo presentó el senador John Breaux (demócrata de Louisiana) y propone crear una Oficina federal de equidad para adultos mayores y establecer estricta verificación de los antecedentes de los trabajadores de los hogares para adultos mayores discapacitados. AARP forma parte de la coalición de organizaciones que apoyan decididamente este proyecto de ley.

Mendoza opina que lo mejor que pueden hacer los hispanos es planificar para el futuro. "Cuando yo era niño y adolescente, mi abuela vivía con nosotros. Esta situación era típica en los hogares hispanos. Actualmente, aún si queremos cuidar de nuestros mayores, no siempre contamos con los recursos financieros para hacerlo". Mendoza añade, "Tenemos que comenzar a planificar lo que vamos a hacer con nuestras abuelas y prever quién se hará cargo de nosotros cuando necesitemos ayuda. Tenemos que educar a todos los miembros de la comunidad, no solamente a los adultos mayores. De otro modo, este problema nos va a dañar como comunidad y en el futuro va a ser un problema inmanejable".


Ahora, conozca las 10 señales de advertencia de maltrato a adultos mayores, además de los sitios en Internet que tratan sobre este alarmante problema.

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