Hablando de lo incalificable
POR Ana Figueroa
Probablemente hemos escuchado el término:
“maltrato a personas mayores”, pero damos por hecho que
jamás nos sucederá y tampoco a nuestros seres queridos.
El término “maltrato” aplica sólo a aquellos
casos aberrantes de negligencia que tienen lugar en los hogares para
adultos mayores discapacitados y sobre los cuales nos enteramos a través
de los titulares. ¿Correcto?
No, incorrecto. El maltrato a personas de
edad avanzada es un problema mucho más complejo y de mayor alcance que
lo percibido. Aunque ciertamente incluye el descuido institucional en
hogares para adultos mayores discapacitados y otras residencias, la
mayor parte de los casos son de carácter doméstico, cometidos por familiares
cercanos, tales como el cónyuge o un hijo adulto.
Las definiciones de maltrato a adultos mayores
y las sanciones que se aplica, son distintas de un estado a otro. Los
golpes, atropellos, o empujones, caen dentro de cualquier definición
de maltrato, tanto como el contacto sexual inapropiado. Pero también
existe el maltrato financiero, por ejemplo, cuando alguien se apodera-sin
autorización-de los cheques de pensión del Seguro social de un adulto
mayor. Gritar a un adulto mayor puede constituir maltrato verbal o psicológico;
dejar de administrar a un adulto mayor sus medicinas recetadas, tanto
como no visitarlo para comprobar que se satisfacen sus necesidades básicas,
puede definirse como descuido o abandono.
| Según estadísticas recientes,
el 10.5 por ciento de los casos de maltrato involucra a hispanos
|
Anualmente, se denuncia más de medio millón de
casos de maltrato a adultos mayores y se estima que los casos no denunciados
son tres o cuatro veces la cifra anterior. Según estadísticas recientes
del Centro nacional sobre maltrato a adultos mayores (National Center
on Elder Abuse), el 10.5 por ciento de los casos de maltrato involucra
a hispanos y los expertos sostienen que estas cifras están aumentando.
"Hace diez años, yo hubiera dicho que el maltrato
a adultos mayores no es un problema en la comunidad hispana. Actualmente,
vemos cada vez más casos de todo tipo de maltrato: emocional, sexual,
económico y mental. Lo que pensábamos que era contrario a nuestras costumbres
está creciendo desmesuradamente", dice la doctora Carmela Lacayo, fundadora
y presidente de la Asociación nacional de hispanos adultos mayores (National
Association of Hispanic Elderly) y miembro del Consejo hispano de
AARP (AARP Hispanic Council).
Una advertencia aún más grave hace el doctor Fernando
Torres-Gil, decano de asuntos académicos de la Escuela de políticas
públicas y trabajo social de la Universidad de California en Los Ángeles:
"cuando se habla de maltrato a adultos mayores en nuestra comunidad,
sólo hemos descubierto la punta del problema".
La composición tradicional de las familias hispanas
puede ser una ventaja a medias respecto del maltrato a adultos mayores.
"Los datos muestran que hay más adultos mayores hispanos que son atendidos
por sus familias que los que lo son entre adultos mayores no hispanos.
Mientras que es algo magnífico en sí mismo, también puede presentar
problemas", sostiene el doctor Alejandro García, profesor de la Escuela
de trabajo social de Syracuse University y presidente de la Junta de
directores del Consejo nacional hispano sobre envejecimiento (National
Hispanic Council on Aging). García explica que "los hispanos se
casan más jóvenes, de modo que no es inusual que estemos en los cincuentas
y seamos abuelos. Al mismo tiempo, es probable que aún sigamos cuidando
de nuestros padres. Con frecuencia, llegamos al límite de nuestra paciencia
y, ocasionalmente, nos desfogamos con la persona mayor. En otras ocasiones
gritamos porque estamos molestos, o ignoramos al adulto mayor, que también
es una forma de maltrato".
Otros expertos atribuyen el incremento del maltrato
entre los hispanos a los cambios de la época y al deseo de asimilarse
a la cultura del país. Nos dice Torres-Gil, "el maltrato es la manifestación
actual de la presión a la que están sometidas las familias hispanas.
Según la tradición, los hispanos han venerado a sus mayores. Pero eso
está cambiando. Las familias hispanas se sienten forzadas a mantener
un cierto nivel de ingresos. Ambos padres trabajan. Estamos empezando
a ver que la falta de respeto hacia los mayores y el egoísmo
corrompen a nuestra comunidad. Como sucede con el resto de la población,
influye sobre nosotros una cultura moderna y orientada a los jóvenes,
que es muy materialista. Queremos lo que nuestro vecino tiene y estamos
empezando a tener la mentalidad del 'yo primero'. Ésto no es buen presagio
para los adultos mayores".
Torres-Gil está especialmente alarmado por el maltrato
financiero. Según dice, es un problema que ha aparecido hasta en su
propio círculo de personas conocidas. "Se está haciendo muy común volver
la mirada hacia los mayores para obtener recursos financieros. En zonas
caras, como California, la persona mayor puede ser propietaria de una
vivienda que, con el tiempo, ha ganado sustancialmente en valor. Entonces,
se convierte en una fuente de tensión, en tanto que los miembros jóvenes
de la familia discuten sobre qué va a heredar cada uno. En muchos casos,
los adultos mayores colocan su vivienda en un fideicomiso a favor de
sus hijos para poder ser beneficiarios de Medicaid. Ésa es una receta
desastrosa", sostiene Torres-Gil.
Una preocupación particular es que las barreras
culturales y de idioma impiden que los hispanos consigan ayuda cuando
sufren maltrato. La mayor parte de los estados tiene una entidad de
servicios de protección para adultos, cuyos funcionarios han sido capacitados
para brindar servicios sociales, que incluye orientación a profesionales
médicos y legales. Sin embargo, los problemas de maltrato en la comunidad
hispana no son denunciados en la medida suficiente.
"Los hispanos prefieren su privacidad". Dice García,
"No hablamos sobre asuntos personales que pueden provocar vergüenza
en la familia. Lo que debemos hacer es reunirnos con nuestros adultos
mayores y decirles que está bien que denuncien el maltrato que sufren".
El cuidado de relevo, que ofrece un lugar donde llevar a los adultos
mayores, a fin de que los que prestan cuidado tengan un respiro, es
otra manera de abordar el problema. "Actualmente, hay programas de apoyo
para los que prestan cuidado a aquellos con requerimientos especiales,
tal como los que sufren el mal de Alzheimer. Necesitamos programas así
en la comunidad hispana, pero que consideren nuestros usos y costumbres",
agrega García.
Carlos J. Mendoza, abogado y magistrado, sostiene
que el sistema legal debe jugar un papel decisivo para combatir el problema
del maltrato a adultos mayores. Mendoza es miembro de la junta de directores
de AARP, además de vicepresidente para miembros y servicio a los miembros.
Mendoza ha trabajado sin descanso y de manera voluntaria, para fortalecer
las leyes contra el maltrato en hogares para adultos mayores discapacitados
y contra los préstamos deshonestos. "AARP tiene oficinas en todos los
estados y estamos trabajando intensamente para educar a las personas.
Lo bueno es que ya hay legislación federal en preparación al respecto",
declara Mendoza.
El proyecto de norma legal, la Ley de equidad para
los adultos mayores (Elder Justice Act), está pendiente en el
Comité de finanzas del Senado. Lo presentó el senador John Breaux (demócrata
de Louisiana) y propone crear una Oficina federal de equidad para adultos
mayores y establecer estricta verificación de los antecedentes de los
trabajadores de los hogares para adultos mayores discapacitados. AARP
forma parte de la coalición de organizaciones que apoyan decididamente
este proyecto de ley.
Mendoza opina que lo mejor que pueden hacer los
hispanos es planificar para el futuro. "Cuando yo era niño y adolescente,
mi abuela vivía con nosotros. Esta situación era típica en los hogares
hispanos. Actualmente, aún si queremos cuidar de nuestros mayores, no
siempre contamos con los recursos financieros para hacerlo". Mendoza
añade, "Tenemos que comenzar a planificar lo que vamos a hacer con nuestras
abuelas y prever quién se hará cargo de nosotros cuando necesitemos
ayuda. Tenemos que educar a todos los miembros de la comunidad, no solamente
a los adultos mayores. De otro modo, este problema nos va a dañar como
comunidad y en el futuro va a ser un problema inmanejable".
Ahora, conozca
las 10 señales de advertencia de maltrato a adultos mayores,
además de los
sitios en Internet que tratan sobre este alarmante problema.
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