Mientras la nación se prepara para lo que podría ser una temporada de gripe devastadora, es probable que los latinos enfrenten desafíos especiales para evitar y combatir el virus H1N1, conocido como gripe porcina.
Los factores socioeconómicos, culturales y ciertas afecciones médicas colocan a los hispanos en un riesgo mayor, indica la doctora Elena Ríos, presidente de la National Hispanic Medical Association. “Están trabajando para poder dar de comer a su familia y no siempre consideran la posibilidad de conseguir atención médica cuando contraen la gripe.” Las estadísticas muestran que los hispanos son más pobres, con menos posibilidades de obtener seguro de salud y con mayor probabilidad de trabajar en puestos que no cuenten con licencias médicas, lo cual dificulta el cumplimiento de la recomendación de la administración del presidente Obama de quedarse en casa y no ir a trabajar si uno se enferma.
Quedarse en casa puede resultar peligroso para los latinos que viven en ambientes familiares multigeneracionales y cuidan a sus nietos y bisnietos pequeños. A diferencia de la mayoría de otras cepas de la gripe, es más probable que se contagien los niños y los jóvenes adultos con la gripe porcina. Debido a que la mitad de los casos confirmados de gripe porcina a nivel nacional, desde que el virus afloró a principios de este año, involucró a pacientes menores de 25 años de edad, ese grupo figura en la lista con prioridad para la vacunación, así como las personas a cargo del cuidado de niños menores de seis meses.
A pesar de que los estadounidenses de mayor edad tienen un índice menor de infección, las personas entre los 25 y 64 años de edad con enfermedades subyacentes como asma o diabetes también se consideran en el grupo prioritario, porque la probabilidad de mortalidad u hospitalización es mayor que la de los pacientes más jóvenes con gripe. Esta disparidad también se produce con la gripe estacional y se atribuye a la alta incidencia de enfermedades subyacentes entre los de edad.
A Estella Sanchez, de 78 años de edad, le preocupa contraer la gripe porcina de, o propagarla a, cualquiera de sus nueve hijos, 34 nietos y 28 bisnietos. Sanchez, residente de Las Cruces, Nuevo México, recibió la vacuna de la gripe estacional, como lo hace siempre, en el otoño. Planea consultar a su médico si debería también ponerse la vacuna de la gripe porcina. “A mi edad, no podría soportar enfermarme”, comenta Sanchez.
El gobierno federal está preparado para una segunda ola de la enfermedad, que podría contagiar hasta a la mitad de la población de EE. UU.— President's Council of Advisors on Science and Technology |
Sanchez, como otros que han sido ya inmunizados contra la gripe estacional, hace bien. Raul Mendoza, M.D., pulmonólogo de Green Bay, Wisconsin, recomienda que los hispanos mayores se vacunen inmediatamente contra la gripe estacional, ya que los doctores y las clínicas pronto desviarán su atención hacia la gripe porcina. Los hispanos mayores que tienen una enfermedad crónica, están recibiendo quimioterapia o sufren de alguna condición que comprometa el sistema inmune deberían vacunarse también contra la gripe porcina lo más pronto posible, indica Mendoza; pero los latinos saludables pueden esperar porque hay mayor probabilidad de que resistan más al virus H1N1.
Los hispanos ya han sido golpeados duramente
Cuando la gripe porcina apareció por primera vez en Estados Unidos en el mes de marzo, las comunidades con poblaciones con alto número de latinos, que incluyen las ciudades de Nueva York, Chicago y partes de California y Texas, fueron golpeadas con especial dureza. Los investigadores opinan que esa situación puede ser producto de que muchos hispanos visitan a su familia en México, donde la gripe porcina apareció por primera vez.
Pero los factores socioeconómicos también influyen: los recientes estudios regionales de los primeros casos de gripe en Boston y Chicago hallaron que hay mayor probabilidad de que las personas hispanas y las afronorteamericanas sean hospitalizadas por los efectos del H1N1 que las personas blancas no hispanas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) consideran que esas personas hispanas y afronorteamericanas fueron internadas con mayor frecuencia debido a que ambos grupos sufren de asma, diabetes y otras condiciones en forma desproporcionada, lo cual los hace más vulnerables a la gripe, y hasta la hacen mortal. Los CDC están revisando las internaciones a nivel nacional para determinar si se trata de una tendencia nacional.
El número de casos del virus H1N1 bajó durante el verano, pero el virus nunca desapareció. En la actualidad, el gobierno federal está preparado para una segunda ola de la enfermedad, que podría contagiar hasta a la mitad de la población de EE. UU. —con un 20% a un 40% , presentando síntomas—, y hospitalizar hasta 1,8 millones de estadounidenses, según un informe realizado por el President's Council of Advisors on Science and Technology. Los últimos casos de H1N1 están apareciendo también principalmente en áreas con grandes poblaciones de latinos, que incluyen Arizona y Florida. Si los hispanos contraen el virus, indica Ríos, a menudo tienen menos posibilidad de acceder a la atención médica necesaria debido a que no cuentan con seguro y no pueden pagar el tratamiento.
Los esfuerzos por tomar conciencia
Para contribuir en la toma de conciencia sobre la gripe porcina, considerada pandemia debido a que ha rodeado la tierra, el gobierno de EE. UU. ha establecido un sitio web, www.flu.gov, en español, inglés y otros idiomas. Los funcionarios del gobierno también se reunieron con organizaciones hispanas y les solicitaron su ayuda para divulgar la información acerca de la prevención y el cuidado.
Liany Arroyo, directora del Instituto para la Salud Hispana del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), considera que los esfuerzos del gobierno en cuanto a la diseminación de información representan un paso en la dirección correcta. “Somos optimistas de que estos esfuerzos, junto con los de los grupos comunitarios locales, van a ser suficientes”, indica. Mientras tanto, el NCLR ha creado un grupo de trabajo orientado a la gripe porcina para monitorear el brote en la comunidad latina e iniciar acción adicional en caso de ser necesario.
La administración del presidente Obama está haciendo los arreglos para proporcionar la vacuna a los estadounidenses de bajos ingresos y aconsejarles cómo evitar la gripe y cómo cuidarse si la contraen. Las personas deberían poder recibir las vacunas H1N1 en muchos de los mismos lugares en los que normalmente recibirían la vacuna de la gripe estacional, indica la vocera de los CDC, Artealia Gilliard. “Además, muchos departamentos de salud locales y estatales quizás conduzcan clínicas de vacunación gratuitas o de bajo costo.”
Además, los funcionarios federales están animando a los departamentos de salud locales y estatales, y a las organizaciones comunitarias y religiosas a que identifiquen a las poblaciones de riesgo en sus comunidades, traduzcan la información al idioma que se habla en esas comunidades y proporcionen transporte a los centros de vacunación a las personas que lo necesiten.
Tony Fiore, de la Influenza Division de los CDC, comenta que todos compartimos la responsabilidad de prevenir la propagación de la enfermedad. “La vacunación de las personas que tienen acceso a la atención médica podría aminorar el impacto de la gripe en poblaciones desatendidas desde el punto de vista médico —indica Fiore—. Pero no es probable que los problemas de largo plazo con respecto al acceso a los servicios de salud se reparen durante una pandemia."