Atención de la salud con sensibilidad
cultural
POR Thomas Schalow
La paciente, una mujer de mediana edad, entró
a la clínica cojeando y quejándose, porque tenía uno de los dedos del
pie hinchado y enrojecido. El dolor era tan intenso que apenas podía
ponerse el zapato y, menos aún, caminar. El doctor Alberto Peinado,
recién egresado de la escuela de medicina de University of Southern
California (USC), se dispuso a examinar a la mujer, que no habla inglés.
"No se preocupe",
le dijo Peinado en español, "vamos a cortar el dedo y podrá irse a su
casa de inmediato".
La mujer se
quedó sin aliento. "¿Todo el dedo, doctor?"
"¡Quise decir
la uña!", la tranquilizó en español, al darse cuenta que había cometido
un error. La paciente tenía una uña infectada.
Esta confusión
ocurrió aún cuando ambas partes hablan español. Cabe imaginar lo que
hubiera ocurrido si no hubieran podido hablar el mismo idioma y entonces,
se entiende el grado de ansiedad que muchos hispanos experimentan cuando
buscan atención médica.
| 'Ocasionalmente, los hispanos acuden
a clínicas que no tienen licencia dado que, desde el punto
de vista cultural y lingüístico, no reciben atención
de salud competente en establecimientos autorizados' |
Los abuelos del doctor Peinado, que son estadounidenses
de ascendencia mexicana, fueron quienes lo motivaron a seguir una carrera
en la cual pudiera ayudar a otros hispanos. Actualmente, Peinado es
un médico destacado con una prometedora carrera en Bakersfield, California,
pero le preocupa mucho que no haya suficientes hispanos jóvenes que
quieran seguir sus pasos.
Muchas regiones del
país están experimentando escasez de médicos pero, si se trata de médicos
que hablen español, la escasez es aún más notoria. Según la Administración
federal de recursos y servicios de salud (Federal Health Resources
and Services Administration), a fines de la década pasada sólo un
cuatro por ciento de los médicos en actividad hablaban español. La Asociación
estadounidense de médicos (American Medical Association) informa
que, en 2002, sólo el 6.1 por ciento de los que se graduaron en escuelas
de medicina eran hispanos. Estas cifras son realmente desalentadoras
si, además, se toma en cuenta el crecimiento explosivo de la población
hispana.
Muchos expertos
sostienen que la escasez de médicos hispanos es consecuencia directa
de leyes y decisiones judiciales en California que socavaron las políticas
de acción positiva (affirmative action) que, puede probarse,
ayudan a los hispanos a superar barreras y alcanzar educación superior.
Cualquiera sea la causa de la escasez, no hay duda
que está teniendo impacto adverso en la salud de los hispanos. Un reciente
estudio del Fondo de bienestar social de Nueva York (Commonwealth
Fund of New York), encontró que la tercera parte de los hispanos
encuestados tienen dificultades para comunicarse con sus médicos.
La comunicación deficiente, o nula, debido a falta
de acceso a médicos graduados, puede ser desastrosa. Ocasionalmente,
los hispanos acuden a clínicas que no tienen licencia dado que, desde
el punto de vista cultural y lingüístico, no reciben atención de salud
competente en establecimientos autorizados. Muchos pacientes han muerto
tras haber sido tratados por médicos sin licencia o inexpertos. Ocurre,
también, que algunos inmigrantes viajan a México para recibir atención
médica, antes que dejarse atender en un país cuyo sistema no les resulta
familiar.
Quizá en ninguna parte es tan crítica la escasez
de médicos hispanos como en California. Los hispanos constituyen casi
la tercera parte de los 35 millones de residentes del estado. Los funcionarios
de salud del estado estiman que de tres a seis millones de trabajadores
hispanos de bajos recursos carecen de acceso a servicios médicos. Esto
ocurre particularmente en áreas rurales y agrícolas, que cuentan con
una gran población de trabajadores inmigrantes. En 25 de los 58 condados
del estado, hay áreas con menos de 145 médicos de cualquier origen étnico
por cada 100,000 personas (equivale a un médico por cada 690 personas).
California ha aprobado dos nuevas leyes que buscan
acabar con el problema. Una de las leyes permite que 30 médicos de atención
primaria provenientes de México ejerzan en California bajo estrecha
supervisión. La otra ley otorga becas que ayudan a pagar
la instrucción médica o dental de aquellos que están dispuestos
a ejercer en zonas con atención de salud insuficiente.
¿Puede ocurrir que las medidas tomadas por California
sean un ejemplo para el resto del país? Queda un largo camino por recorrer,
pero cierto pronóstico sobre atención médica con sensibilidad cultural
para hispanos es alentador. Según un portavoz de la Asociación
de escuelas médicas de los Estados Unidos (Association of American
Medical Colleges, AAMC), ésta se ha "comprometido a aumentar
el número de personas de minorías insuficientemente representadas en
la educación médica". Además de conceder numerosas becas, la AAMC
patrocina el Programa
de educación médica de minorías (Minority Medical Education Program),
que proporciona gratis instrucción, alojamiento y sustento durante las
seis semanas que dura el curso de verano de preparación para ingresar
a las escuelas médicas, a fin de ayudar a estudiantes promisorios y
muy motivados.
Finalmente, aunque las políticas de acción positiva
son cosa del pasado en muchas instituciones públicas, muchas escuelas
médicas privadas cuentan con programas vigentes de ayuda a minorías.
Los hispanos y los no hispanos que hablan español,
están haciendo todo lo que pueden para superar las barreras en la atención
médica. La Escuela de medicina de University of North Carolina, Chapel
Hill, ofrece a sus estudiantes un curso de medicina en español. El curso
comprende, además de terminología básica, temas relativos a usos y costumbres,
tales como la importancia que los hispanos otorgan a la familia cuando
se trata de tomar decisiones sobre salud. "En 2003, la población
hispana será la minoría más numerosa de los Estados Unidos. Debemos
atender a esta población", dice el doctor Marco Alemán, profesor auxiliar
de medicina y director del curso.
Una organización
de estudiantes de la escuela de medicina, la Asociación estudiantil
de hispanohablantes que apoyan a latinos (Spanish-speakers Assisting
Latinos Student Association, SALSA)
dispone de un foro para la práctica, desarrollo y mejora del uso del
idioma español, así como también del conocimiento de los usos y costumbres
hispanas, en particular en el ámbito de la atención de salud. Los miembros
de la asociación simulan situaciones con énfasis en determinados problemas
de salud y practican su español para mejorar y ampliar su vocabulario
médico.
En Washington, los
líderes de la nación también están prestando atención al problema. En
febrero de 2002, el Secretario de salud y servicios humanos, Tommy Thompson,
anunció que se había destinado 90 millones de dólares para becas y amortización
de préstamos para médicos (y otros profesionales de salud) que acepten
ejercer, de dos a cuatro años, en áreas rurales con atención de salud
insuficiente y en barrios de bajos recursos del centro de las ciudades.
Unos meses más tarde, el presidente Bush nombró como nuevo Cirujano
general al doctor Richard H. Carmona, que es el segundo hispano en la
historia que ocupa ese puesto. En noviembre de 2002, Thompson anunció
que su departamento tenía en su presupuesto 85 millones de dólares para
ayudar a eliminar las desventajas de salud de las minorías raciales
y étnicas, advirtiendo que los hispanos y otras minorías étnicas "sufren
más aguda incidencia de muerte y enfermedades".
En el nivel local, organizaciones de la comunidad,
como el Programa de educación para latinos (Latino Education Project,
Inc.) de Corpus Christi, Texas, se dedican a desarrollar programas
de promoción de atención de salud y de prevención de enfermedades, según
los usos y costumbres hispanas. El objetivo, menciona el director de
proyecto, es educar a los hispanos adultos mayores sobre la prevención
de enfermedades que los afectan de manera desproporcionada, tales como
las cardiovasculares y la diabetes tardía.
Hay mucha actividad aún dentro de la propia comunidad
médica. Los hispanos que prestan atención de salud se congregan en organizaciones
y son cada vez más activos en su afán de interesar a otros en la profesión.
La Asociación de médicos latinos de California (California Latino
Medical Association, CALMA), de formación reciente, ejerce fuerte
presión sobre funcionarios electos y empresarios, destacando la necesidad
de un mayor acceso de los hispanos a la atención de salud. El grupo
también está involucrado en la instrucción por tutoría de jóvenes hispanos
en las ciencias.
Uno de los miembros de CALMA está decidido a hacer
algo por la comunidad. "Nunca soñé que nosotros, como médicos hispanos,
pudiéramos llegar a ser una fuerza tan poderosa. Si nos unimos, podremos
tener gran impacto", dice el doctor Peinado.
Visite algunos sitios
en la Internet que ofrecen información útil sobre
salud, en español e inglés. Además aprenda a detectar
los engaños en cuestiones
médicas.
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