Mozzarella fresca derretida —una especie de denso charco de queso—, con un toque de prosciutto salado y otro de dulce mermelada de higos para equilibrar todo.
La mermelada de higos y los higos en conserva, generalmente importados de Italia, Grecia o Turquía, pueden encontrarse, a veces, en tiendas especializadas o en sitios de internet, y también en algunos supermercados. Si no los consigue, use higos frescos cortados en rebanadas, rociados con un poquito de miel.
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panecillos blandos, estilo francés o italiano (o a medio hornear, si se dispone de ellos) |
| 10-12 |
onzas de mozzarella fresca, en rebanadas gruesas |
| 8 |
onzas de prosciutto, en lonjas finas |
| ¼-½ |
taza de mermelada de higos o higos en conserva, a gusto |
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Manteca blanda para untar el pan |
| 1. |
Corte cada panecillo por la mitad y agregue una capa de mozzarella y otra de prosciutto. Unte la mitad superior del pan con la mermelada de higos y ciérrelo. |
| 2. |
Unte la parte externa de cada sándwich con un poco de manteca. |
| 3. |
Caliente una plancha antiadherente o una plancha sandwichera a fuego moderado a fuerte. Dependiendo del tamaño de la sartén o plancha, coloque los sándwiches de a dos. Prénselos o cierre la plancha sandwichera para que se doren, y délos vuelta una o dos veces hasta que el pan esté crujiente y el queso se haya derretido. Aunque los panecillos eran redondos, una vez prensados se tornan considerablemente planos y pueden darse vuelta fácilmente, aunque con cuidado. |
| 4. |
Sírvalos de inmediato, cortados en diagonal. |