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Esta primavera, el gobierno de Estados Unidos ofreció a los beneficiarios del Seguro Social una nueva forma de recibir sus beneficios: tarjetas de débito.
Las tarjetas, dirigidas a los 4 millones de beneficiarios del Seguro Social y de Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI por sus siglas en inglés) sin cuentas bancarias, debutaron esta primavera en cuatro estados —Texas, Arkansas, Luisiana y Oklahoma—, y se espera que estén disponibles en el resto del país para fines del verano.
Quienes elijan inscribirse en el programa de débito recibirán una tarjeta de débito MasterCard, que será recargada cada mes con el pago de los beneficios correspondientes y contará, para su seguridad, con un número de identificación personal (PIN). La tarjeta podrá ser utilizada en cajeros automáticos para extraer dinero en efectivo, y en tiendas minoristas para realizar compras y recuperar efectivo.
A continuación, se indican algunos de los cargos que acarrea su utilización: Los estados de cuenta en papel costarán 75 centavos; el servicio de pago de facturas en línea costará 50 centavos por factura. La primera extracción de cajero automático será gratuita; las extracciones adicionales costarán 90 centavos cada una, y algunos cajeros podrán fijar sus propios cargos de utilización. Las extracciones de cajeros automáticos en el extranjero costarán $3, más un 3% en concepto de cuota por conversión de divisa.
Judy Tillman, comisionada del Servicio de Administración Financiera del Departamento del Tesoro, dice que es más rápido y seguro remitir fondos a través de tarjetas de débito que enviando cheques por correo. En un pequeño estudio piloto llevado a cabo el año pasado en Illinois, el 85% de los usuarios de tarjetas de débito dijo estar satisfecho.
Sin embargo, quienes defienden a los consumidores advierten que estos deben estar atentos a realizar un seguimiento de los gastos y cargos de la tarjeta de débito. Si bien las tarjetas ofrecen cierto grado de protección en caso de pérdida o robo, dicha protección dependerá de la celeridad con que sea informada su pérdida/robo.
La tarjeta de débito “acarrea un alto riesgo de pérdida si se la extravía o se abusa de ella —señala Ed Mierzwinski, director del programa del consumidor, en U.S. PIRG, un grupo de Washington dedicado a las investigaciones de interés público—; pero es una mejora si lo comparamos con el proceso de recibir un cheque y tener que ir a cobrarlo a la caja de alguna entidad habilitada para el pago del mismo, y quedarse sin dinero antes de fin de mes [debido a las deducciones en concepto de comisión/cargo de caja] o ser asaltado al dejar el sitio donde se cobró el cheque”.