Antes de morir, es importante saber quién se quedará con su dinero, su propiedad, sus perlas favoritas o el reloj de bolsillo. Pero a la mayoría de nosotros no nos gusta pensar en eso. ¿La evidencia? Pocos hispanos tienen los documentos que se utilizan para distribuir los bienes después del fallecimiento: sólo uno de cada cuatro tiene un testamento, y uno de cada cinco, un fideicomiso testamentario. Si usted no decide, el gobierno lo hará, y "eso puede ocasionar muchos dolores de cabeza", dice Luz Herrera, una abogada especializada en planificación patrimonial.
La mayoría de las personas considera el testamento como la mejor herramienta para hacer conocer sus deseos a sus familiares y para que estos se cumplan. Eso es verdad en muchos casos. Pero hacer un fideicomiso testamentario, solo o en combinación con un testamento, a veces es mejor, opinan Herrera y otros especialistas.
Testamentos
Por lo general, los testamentos son más fáciles y menos costosos para confeccionar y cambiar que los fideicomisos testamentarios. Un testamento también le permite nombrar a un tutor que se haga cargo de sus hijos menores después de su fallecimiento, algo que no es posible con un fideicomiso testamentario (a menos que se agregue un documento complementario).
Si tiene deudas, los acreedores se enfrentan con una fecha límite para hacer reclamos contra su patrimonio. Los acreedores no pueden reclamar bienes de los beneficiarios si ya se les ha transferido la posesión. En el caso de que surgieran conflictos entre beneficiarios y acreedores, los tribunales los resolverían.
Fideicomisos testamentarios
En el caso de patrimonios pequeños, los costos de confección y mantenimiento de un fideicomiso testamentario pueden exceder ahorros posteriores al fallecimiento. Sin embargo, Dennis Sandoval, de la American Academy of Estate Planning Attorneys, explica que un fideicomiso testamentario puede ser el camino más económico; especialmente, para las personas con patrimonios que excedan los $2 millones para el año fiscal 2008.
Además, dice Sandoval, "un testamento habla por usted sólo después de su fallecimiento. Un fideicomiso testamentario lo puede ayudar en vida". Se crea para conservar y administrar los bienes, y usted puede actuar como fideicomisario y nombrar a un sucesor para que lo reemplace al fallecer. Si queda incapacitado, un consejero de confianza designado puede hacerse cargo, algo que ahorrará a sus beneficiarios el problema, tiempo y gastos de ir a los tribunales para designar a un tutor o custodio.
Además, un fideicomiso testamentario puede minimizar el proceso sucesorio. Que su patrimonio entre o no en sucesión —el a veces lento y costoso proceso judicial que transfiere bienes después del fallecimiento— dependerá de dónde viva y, generalmente, del valor de su patrimonio.
Sin embargo, existen importantes advertencias respecto de los fideicomisos testamentarios. Es probable que también necesite un testamento "pour-over", para poder distribuir cualquier bien no incluido en el fideicomiso. También necesitará transferir al fideicomiso la posesión de propiedades que desee incluir en el mismo. Si adquiere una nueva propiedad, necesitará decidir si la incluirá en el fideicomiso, y actualizarlo.
Hágalo personal
Existen otras advertencias a tener en cuenta con respecto a los testamentos y a los fideicomisos testamentarios. Ninguno cambiará la manera de distribuir los bienes que posea con otra persona, al momento de su fallecimiento. Ninguno afectará los bienes con un beneficiario designado, tales como cuentas de retiro individuales o seguros de vida. Aún puede necesitar otros documentos, como poderes legales, que le permitan designar a una persona para tomar decisiones por usted si queda incapacitado.
Todos estos factores y algunos otros necesitan ser considerados al momento de decidir. Por eso, los expertos recomiendan que revise su situación y las opciones disponibles, con sus consejeros legales y fiscales. Los expertos coinciden en que los miembros de la familia siempre cargan con los mayores costos cuando sus seres queridos no planifican.

¡Cuidado con las estafas!
Cuando investigue las opciones de planificación patrimonial, tenga cuidado con las estafas. "El escenario típico —explica Sally Hurme, abogada de AARP— es el seminario sobre planificación patrimonial, donde el individuo que lo promociona provoca temor respecto de los altos costos de una sucesión, dice que todos necesitan un fideicomiso si aman a sus familias y, con mucha frecuencia, sugiere que AARP respalda fideicomisos testamentarios". No lo crea. En primer lugar, AARP no vende ni respalda ningún producto de fideicomiso. En segundo lugar, los fideicomisos que se venden de este modo son, con frecuencia, más caros de lo necesario; se venden como documentos "de talla única para todos", sin tener en cuenta la situación particular y las necesidades de planificación del individuo, y no cumplen con las leyes del estado.