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La conductora de TV y ex Miss Universo Deborah Carthy Deu ha sonreído ante las luces destellantes y espejos de la fama. Pero en el camino, ha encontrado algo más que su propio reflejo.
Actualmente directora de una escuela particular para señoritas y agencia de modelos en San Juan, se ve a sí misma reflejada en las niñas y jóvenes que guía. Reconoce sus aspiraciones, motivaciones y deseos de ser algo más que bonitas.
“Comenzamos centrándonos en la autoestima, mostrándoles que pueden estar orgullosas de quienes son —dice Carthy Deu, de 41 años—. Les enseñamos que cuando se tiene la posibilidad de mejorarse mediante la educación y cursos de auto-superación, una se siente más segura de sí misma”.
Su ex-alumna, Marta Rodriguez, aprendió bien esa lección. “[Carthy Deu] nos decía: ‘No permitan que nadie les robe su sueño”, recuerda la ortodoncista de San Juan, de 37 años, quien siguió el consejo en pos de su propia carrera. Entre clases de desfile, Rodriguez estudiaría química. “Le hacía preguntas sobre cosas de la vida y ella me respondía: ‘Prepárate bien y alcanzarás tu meta”.
Carthy Deu sabe cómo se sienten sus alumnas porque lo ha vivido. Como joven bailarina y modelo, miraba el concurso Miss Universo en televisión y se imaginaba a sí misma en la pasarela, con su cabello sedoso bajo la ansiada corona. “Me fascinó la idea de estar frente a todos representando a mi país, Puerto Rico”, comenta.
Sin embargo, no se sentía lista en 1985, cuando estudiaba teatro en la Universidad de Puerto Rico. Creyó necesitar más madurez antes de iniciarse en los concursos de belleza. Pero su madre, Vicky Deu Sanz, en ese entonces directora de la academia de ballet y modelos de la familia, donde Deborah se formó, tenía otros planes. Al cumplir Deborah 19 años, Deu Sanz la inscribió en el concurso Miss San Juan.
“[Mamá] tuvo un presentimiento. Dijo: ‘Éste es tu año”, recuerda Carthy Deu. Y acertó: Deborah ganó tres concursos en cuatro meses, no sin cierto nerviosismo inesperado. Durante el concurso Miss San Juan, actores locales originaron un incendio accidental en el escenario.
Luego, poco antes del concurso Miss Puerto Rico, se enfermó de varicela. Afortunadamente, una mezcla de jugo de limón fresco y bicarbonato atenuaron las marcas. Pero, en cambio, al aire libre, el concurso de Miss Puerto Rico fue presa de un diluvio. Carthy Deu se llevó la corona y otro título otorgado por la prensa: Reina del Fuego y el Agua.
Rumbo al certamen Miss Universo en Miami, Carthy Deu se preguntó qué más pasaría. Esta vez no hubo caos. Fue elegida —la segunda puertorriqueña en serlo— Miss Universo.
Su triunfo creó olas de festejos en el mundo boricua.
Deborah Magdalena, hoy en día actriz, recuerda la emoción. “Yo gritaba cuando ganó”, dice, y se inspiró tanto que ganó el concurso Miss Puerto Rico en Nueva York, en 1988.
Cuando Carthy Deu fue coronada Miss Universo, la academia de modelos de su madre cambió su nombre a Deborah Carthy Deu Estudio y Agencia de Modelos. Las dos han sido socias desde entonces. Carthy Deu también se hizo actriz y ha conducido programas televisivos incluyendo Noche de gala, un programa popular en Puerto Rico que aún conduce. Pero, su corazón está con las jóvenes que tutela.
Su regreso a sus estudios de teatro en la Universidad de Puerto Rico, luego de su reinado, le permitió entender que, según dice, “como educadora podía influir sobre otros que compartiesen mi pasión por las artes, la moda y los medios de comunicación”. Después de graduarse con honores, su misión se volvió el enseñar a jóvenes mujeres que la belleza no es sólo cuestión de concursos, sino una forma de ser.
“Ahora soy abierta, aunque siempre fui muy callada, como tímida —expresa—. Cuando veo jóvenes así en mi escuela, me identifico con ellas. Les digo que tuve que superar mi timidez y que ellas también pueden hacerlo”. Pero superar la timidez, según ella, no es sinónimo de ser exhibicionista.
De hecho, Carthy Deu ha expresado su preocupación sobre los desfiles en trajes de baño y, en un punto, hasta solicitó su eliminación. “Es una explotación —dice—. Detesto cuando la gente ve como objetos a las participantes”.
Les dice a las alumnas que vean más allá del mundo de las reinas de belleza. “Trato de hacerles entender que algunas veces estamos tras un sueño o un pasatiempo, pero que más adelante encontraremos otras cosas que nos apasionarán de la misma manera. Estos sueños son escalones para avanzar”.
En su caso, esos escalones la llevaron a lugares inesperados, como la ferretería. Carthy Deu descubrió, hace poco, que disfruta al emprender proyectos de mejoras del hogar.
También fue presentadora en la primera Feria de la Segunda Juventud de AARP, en Puerto Rico, en el mes de mayo. Y en 2006, asumió dos roles más: se casó con Luis Caicedo Bonilla y se convirtió en madrastra de sus dos hijos adultos. Ahora sueña con tener un bebé.
Tiene otro sueño: “Me encantaría crear más cursos para mujeres de todas las edades, particularmente, para las de 50 años y mayores —dice—. Todos nos beneficiamos al tener un sentido más amplio de quiénes somos”.
Cuéntenos: El valor de la confianza en sí mismos Al igual que Carthy Deu, estos latinos han aprendido—y transmitido—el valor de la confianza en sí mismos. |
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Los parientes desempeñaron un papel fundamental. La autoestima, la honestidad y la independencia eran muy importantes. |
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